Todas las culturas han ritualizado con especial cuidado la necesidad de limpieza, que ha tenido además las dos vertientes: la puramente física y la anímica. Las lustraciones, que se distinguían en ordinarias y extraordinarias (las que se celebraban cada cinco años, son las que dieron nombre al lustro), el bautismo, las aspersiones con agua bendita en nuestra cultura, y con la sangre de las víctimas en otras, son ritos de purificación (que así es como se llama propiamente la fiesta de la Candelaria).
En la cultura romana el mes de febrero era el februarius, el mes dedicado a la limpieza general del año: en este mes se realizaba la poda de los árboles, no sólo como necesidad agrícola, sino también como rito; se limpiaban a fondo los establos; se limpiaban los campos (arva) y para dar solemnidad ritual a esta fase tan importante de las labores agrícolas, se hacía una solemne procesión por todos ellos en el contexto de las Lupercales y se celebraban las fiestas llamadas ambarvalias. Para las ciudades se instituyó una réplica denominada amburbium. El día en que se celebraba esta procesión se llamaba februatus dies.
En tiempos, la divinidad que presidía estos ritos era masculina, y se llamaba Februarius (el mismo nombre del mes) y eran los sacerdotes lupercos los que presidían la procesión lustral, cubiertos sus hombros con un vellón. Estos ritos tenían una clara conexión con la fecundidad. De hecho Ovidio los relaciona con las Feriae sementinae de enero, las fiestas de la siembra, que tienen su prolongación en febrero.
Acaso sea una simple casualidad, pero resulta que después de haber luchado el papa Gelasio I (492-496) y sus antecesores por extirpar las lupercales de las costumbres del pueblo, acabó por crear en las mismas fechas (la iglesia romana, el 2 de febrero; la griega, el 14; las lupercales, el 15) la fiesta de la purificación.
Más sorprendente aún es que el emperador Justiniano I introdujera esta fiesta en el imperio de Oriente el año 542 tras una peste que después de asolar Egipto y Constantinopla, amenazaba el resto del imperio. El sentido de purificación y expiación que informaba las lupercales, debía formar parte, con toda probabilidad, del sentido de esta nueva fiesta cristiana. La limpieza física y la de costumbres habían de formar parte de los ritos: para estar bien garantizadas.
sábado, 25 de febrero de 2012
domingo, 19 de febrero de 2012
Carnaval: Tradición y Fiesta
Lo más probable es que el origen del vocablo “Carnaval” proceda del término del latín medieval “Canelevarium”, que quiere decir “eliminar la carne”, aludiendo a la prohibición de comer este alimento durante los 40 días de La Cuaresma.
Sin embargo, los lingüistas sugieren otras tres opciones posibles:
“Carne tollendus”: que quiere decir también “se ha prohibido la carne”.
“Carne vale”: Es el equivalente a la expresión “adiós a la carne”.
Y “Carrus navalis”: es la versión más erudita que hace alusión a la forma en que el antiguo dios supremo de Egipto, Ra, el sol, aparecía en el firmamento. Con lo que, de nuevo, volvemos a la versión antropológica del crecimiento de la luz con la proximidad de la primavera.
El origen más antiguo del Carnaval data de la antigua Babilonia hace 4.000 años, pero poco se sabe de cómo era esa celebración. Más seguro es el antecedente que vincula esta fiesta con “Las Purulliyas” o celebración de la primavera de los Hititas, pueblo guerrero y sabio que habitó en Turquía.
Los egipcios tenían una fiesta en honor del Buey Apis, intermediario entre Ptaht, el dios creador, y sus fieles. El toro Apis era una divinidad masculina, símbolo de la virilidad, que contenía el espíritu del señor de la creación Ptaht. En la ciudad de Menphis se celebraba, con la incipiente primavera, un ritual de adoración al toro sagrado de oro puro, Apis, ídolo que era adornado con guirnaldas de flores y se le hacían ofrendas de trigo y frutos, ya que simbolizaba la fertilidad de la tierra y era un dios fálico relacionado con la procreación.
Un significado muy similar tenían, para los antiguos griegos, las celebraciones denominadas “Dionisíacas”, en honor del dios del vino, Dionisos, Baco para los romanos. Dionisos era hijo ilegítimo de Zeus y de Sémele, la hija de Cadmo, rey de Tebas. Tras la muerte de su madre, por orden de la celosa Hera, esposa legítima del rey del Olimpo, el pequeño dios se crió como si fuera una niña. Digamos que es el primer antecedente de los hombres que se disfrazan de mujer en nuestro carnaval. En las fiestas consagradas en su honor se bebía vino hasta perder la conciencia y “Las Bacantes”, mujeres que participaban en los ritos orgiásticos en honor al dios de la vid, se entregaban a todo género de vicios y excesos.
Pero, probablemente, el origen más claro de la fiesta de Don Carnal estuvo en Roma, concretamente en los rituales en honor de dos dioses: Baco (Dionisos en versión latina) y Saturno, el dios de los infiernos. Nos ocuparemos de dos celebraciones concretamente: “Las Matronalias” y “Las Saturnalias”. En las primeras, se honraba a Bona Dea, la diosa de las mujeres. Era un tiempo sagrado, en el que invertía el orden social y las féminas mandaban sobre los hombres, incluso podían tomar la iniciativa en el plano sexual sin limitación alguna y sin que les ocurriera nada. En las segundas, se honraba al dios Saturno, y, en este caso, lo que se alteraba era el orden social. Los esclavos pasaban a ser los amos y éstos tenían que servirles. Se comía y se bebía sin freno y se podía decir con toda libertad lo que el resto del año se callaba.
Para los antiguos Celtas era “El Imbolc”, fechas en las que honraban a la Madre Naturaleza que se mostraba entonces en todo su esplendor. Este rito tenía lugar a mediados en el mes de febrero porque, a partir de entonces, los días se van haciendo cada vez más largos y el buen tiempo comienza a acercarse, acortándose las noches.
Esto coincide con las teorías defendidas por los antropólogos que vinculan el Carnaval a la celebración del día 2 de febrero, La Candelaria, que marca el inicio del crecimiento de la luz solar en el horizonte. Ésta liberación se representaba, originariamente, con las máscaras de los animales que se despiertan y que, a la vez, son símbolos de abundancia y prosperidad: el oso, el ciervo, el jabalí... Todos ellos asociados a la caza.
Sin embargo, los lingüistas sugieren otras tres opciones posibles:
“Carne tollendus”: que quiere decir también “se ha prohibido la carne”.
“Carne vale”: Es el equivalente a la expresión “adiós a la carne”.
Y “Carrus navalis”: es la versión más erudita que hace alusión a la forma en que el antiguo dios supremo de Egipto, Ra, el sol, aparecía en el firmamento. Con lo que, de nuevo, volvemos a la versión antropológica del crecimiento de la luz con la proximidad de la primavera.
El origen más antiguo del Carnaval data de la antigua Babilonia hace 4.000 años, pero poco se sabe de cómo era esa celebración. Más seguro es el antecedente que vincula esta fiesta con “Las Purulliyas” o celebración de la primavera de los Hititas, pueblo guerrero y sabio que habitó en Turquía.
Los egipcios tenían una fiesta en honor del Buey Apis, intermediario entre Ptaht, el dios creador, y sus fieles. El toro Apis era una divinidad masculina, símbolo de la virilidad, que contenía el espíritu del señor de la creación Ptaht. En la ciudad de Menphis se celebraba, con la incipiente primavera, un ritual de adoración al toro sagrado de oro puro, Apis, ídolo que era adornado con guirnaldas de flores y se le hacían ofrendas de trigo y frutos, ya que simbolizaba la fertilidad de la tierra y era un dios fálico relacionado con la procreación.
Un significado muy similar tenían, para los antiguos griegos, las celebraciones denominadas “Dionisíacas”, en honor del dios del vino, Dionisos, Baco para los romanos. Dionisos era hijo ilegítimo de Zeus y de Sémele, la hija de Cadmo, rey de Tebas. Tras la muerte de su madre, por orden de la celosa Hera, esposa legítima del rey del Olimpo, el pequeño dios se crió como si fuera una niña. Digamos que es el primer antecedente de los hombres que se disfrazan de mujer en nuestro carnaval. En las fiestas consagradas en su honor se bebía vino hasta perder la conciencia y “Las Bacantes”, mujeres que participaban en los ritos orgiásticos en honor al dios de la vid, se entregaban a todo género de vicios y excesos.
Pero, probablemente, el origen más claro de la fiesta de Don Carnal estuvo en Roma, concretamente en los rituales en honor de dos dioses: Baco (Dionisos en versión latina) y Saturno, el dios de los infiernos. Nos ocuparemos de dos celebraciones concretamente: “Las Matronalias” y “Las Saturnalias”. En las primeras, se honraba a Bona Dea, la diosa de las mujeres. Era un tiempo sagrado, en el que invertía el orden social y las féminas mandaban sobre los hombres, incluso podían tomar la iniciativa en el plano sexual sin limitación alguna y sin que les ocurriera nada. En las segundas, se honraba al dios Saturno, y, en este caso, lo que se alteraba era el orden social. Los esclavos pasaban a ser los amos y éstos tenían que servirles. Se comía y se bebía sin freno y se podía decir con toda libertad lo que el resto del año se callaba.
Para los antiguos Celtas era “El Imbolc”, fechas en las que honraban a la Madre Naturaleza que se mostraba entonces en todo su esplendor. Este rito tenía lugar a mediados en el mes de febrero porque, a partir de entonces, los días se van haciendo cada vez más largos y el buen tiempo comienza a acercarse, acortándose las noches.
Esto coincide con las teorías defendidas por los antropólogos que vinculan el Carnaval a la celebración del día 2 de febrero, La Candelaria, que marca el inicio del crecimiento de la luz solar en el horizonte. Ésta liberación se representaba, originariamente, con las máscaras de los animales que se despiertan y que, a la vez, son símbolos de abundancia y prosperidad: el oso, el ciervo, el jabalí... Todos ellos asociados a la caza.
jueves, 9 de febrero de 2012
San Valentin ¿Qué sabemos?
Muchos piensan que este día se celebra desde hace poco y que surgió por el interés de los grandes centros comerciales, pero su origen se remonta a la época del Imperio Romano.
San Valentin era un sacerdote que hacia el siglo III ejercía en Roma. Gobernaba el emperador Claudio II, quien decidió prohibir la celebración de matrimonios para los jóvenes, porque en su opinión los solteros sin familia eran mejores soldados, ya que tenían menos ataduras.
El sacerdote consideró que el decreto era injusto y desafió al emperador. Celebraba en secreto matrimonios para jóvenes enamorados (de ahí se ha popularizado que San Valentín sea el patrón de los enamorados). El emperador Claudio se enteró y como San Valentín gozaba de un gran prestigio en Roma, el emperador lo llamó a Palacio. San Valentín aprovechó aquella ocasión para hacer proselitismo del cristianismo.
Aunque en un principio Claudio II mostró interés, el ejército y el Gobernador de Roma, llamado Calpurnio, le persuadieron para quitárselo de la cabeza.
El emperador Claudio dio entonces orden de que encarcelasen a Valentín. Entonces, el oficial Asterius, encargado de encarcelarle, quiso ridiculizar y poner a prueba a Valentín. Le retó a que devolviese la vista a una hija suya, llamada Julia, que nació ciega. Valentín aceptó y en nombre del Señor, le devolvió la vista.
Este hecho convulsionó a Asterius y su familia, quienes se convirtieron al cristianismo. De todas formas, Valentín siguió preso y el débil emperador Claudio finalmente ordenó que lo martirizaran y ejecutaran el 14 de Febrero del año 270. La joven Julia, agradecida al santo, plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba. De ahí que el almendro sea símbolo de amor y amistad duraderos.
Pongamos una nota divertida en este día
San Valentin era un sacerdote que hacia el siglo III ejercía en Roma. Gobernaba el emperador Claudio II, quien decidió prohibir la celebración de matrimonios para los jóvenes, porque en su opinión los solteros sin familia eran mejores soldados, ya que tenían menos ataduras.
El sacerdote consideró que el decreto era injusto y desafió al emperador. Celebraba en secreto matrimonios para jóvenes enamorados (de ahí se ha popularizado que San Valentín sea el patrón de los enamorados). El emperador Claudio se enteró y como San Valentín gozaba de un gran prestigio en Roma, el emperador lo llamó a Palacio. San Valentín aprovechó aquella ocasión para hacer proselitismo del cristianismo.
Aunque en un principio Claudio II mostró interés, el ejército y el Gobernador de Roma, llamado Calpurnio, le persuadieron para quitárselo de la cabeza.
El emperador Claudio dio entonces orden de que encarcelasen a Valentín. Entonces, el oficial Asterius, encargado de encarcelarle, quiso ridiculizar y poner a prueba a Valentín. Le retó a que devolviese la vista a una hija suya, llamada Julia, que nació ciega. Valentín aceptó y en nombre del Señor, le devolvió la vista.
Este hecho convulsionó a Asterius y su familia, quienes se convirtieron al cristianismo. De todas formas, Valentín siguió preso y el débil emperador Claudio finalmente ordenó que lo martirizaran y ejecutaran el 14 de Febrero del año 270. La joven Julia, agradecida al santo, plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba. De ahí que el almendro sea símbolo de amor y amistad duraderos.
Pongamos una nota divertida en este día
lunes, 30 de enero de 2012
Esoterismo En WALT Disney Y Sus Personajes
Hay muchos cuentos que no solo son simplemente libros escritos para niños. Eran escritos también para que los mayores supieran interpretar, sus mensajes ocultos. Su significado tiene interpretaciones del mundo esotérico.Uno de ellos es el de Mary Poppins, cuento para iniciados.
Pamela L. Travers nació en Mayborough, Australia, en 1899, y murió en Londres en 1996. Comenzó su vida profesional como periodista y crítica literaria. Pero a lo que se dedicó con pasión toda su vida, fue al estudio de los mitos y tradiciones de todas las culturas del mundo. Travers fue una de las mejores folcloristas y mitólogas del siglo XX, aunque sólo conocida mundialmente como autora de Mary Poppins (1934), la enigmática niñera voladora.
Mary Poppins llega a casa de la familia Banks un buen día, empujada por el viento del Este. Y se marcha, otro buen día, meses después, con el viento del Oeste. Desde el principio, parece tener una enigmática afinidad con la naturaleza… Una simbiosis que se mantiene viva a lo largo de todo el relato. Curiosamente, el cumpleaños de Mary Poppins es el 31 de octubre, la Noche de Halloween. Según las tradiciones paganas de culto a la Madre Tierra, además de ser la noche de las brujas, es también una fiesta de la fertilidad donde se celebra la unión de la diosa y el dios, o sea, de la Tierra y del Cielo. Mary Poppins puede hablar el mismo idioma de los animales y entender lo que dicen los árboles, así como el lenguaje del sol y de las estrellas. Otro de sus poderes es su capacidad de ejercer un efecto hipnótico sobre las personas que la rodean, pues siempre que ella está cerca todos ríen y están de un humor inmejorable. Pero lo que más nos llama la atención es que el lugar de origen de Mary Poppins nunca es revelado. Lo único que sabemos es que siempre que regresa a casa de los Banks, viaja por el cielo, y cuando se marcha, lo hace también volando por los aires.
Para los pequeños, su niñera representa una luz en sus vidas. Con ella cerca, nada vuelve a ser lo mismo. Las salidas al parque se convierten en fascinantes viajes a los cuatro puntos cardinales del planeta, bailes con los animales del zoo, meriendas dentro de cuadros pintados en el suelo, visitas a los anárquicos parientes de la niñera, donde lo menos que puede sucederte es que vueles… Y siempre, se trata de increíbles aventuras dotadas de un surrealismo que parece ser muy real.
El lenguaje de los símbolos
Se pueden hacer dos lecturas completamente diferentes de las aventuras de Mary Poppins, Jane y Michael Banks. Es posible limitarse a la historia aparente de una mujer con poderes mágicos que cuida de los niños y con la cual éstos viven fascinantes aventuras. O bien podemos detenernos a examinar todos y cada uno de los elementos simbólicos que aparecen en estas correrías. Si así lo hacemos, en una nueva lectura vemos cómo aparece ante nuestros ojos una historia completamente diferente.
Por ejemplo, en la mayoría de estas raras aventuras,
ciertas estrellas y constelaciones descienden a la Tierra para relacionarse con los humanos. En el capítulo «Las compras de Navidades», Maia, la segunda estrella más brillante de la constelación de las Pléyades, baja a los conocidos almacenes Harrods de Londres para comprar regalos de Navidad a sus seis hermanas. ¿Por qué es precisamente Maia, y no Alcyone, Electra u otro astro cualquiera el que desciende a nuestro planeta? Entonces, debemos recordar que en los textos esotéricos orientales, existe un tipo de percepción denominada «Maya». Palabra que designa la ilusión similar a un velo que cubre al mundo captado a través de nuestros sentidos y que nos separa de lo verdaderamente real. Y por esto la estrella Maia desciende hasta nuestro mundo para recordarnos que todo cuanto percibimos es sólo una mínima parte de un conjunto mucho más vasto de realidades.
Los colores son reveladores de otro mensaje que se esconde entre las páginas de los libros. Y si, por ejemplo, relacionamos los colores con los chakras del cuerpo humano, podemos empezar a saber qué se oculta tras esta historia aparentemente sencilla.
Un ejemplo: en el primer capítulo de Mary Poppins vuelve (1935), los niños están jugando en el parque con una cometa verde y amarilla. En una de las ocasiones en que la lanzan al aire, la cometa, «que parecía mantener unidos a la tierra y al cielo», no quiere bajar. Por más que tiran de la cuerda, no pueden hacer que descienda hasta que, súbitamente, ésta se aproxima al suelo. Pero lo más curioso es que ese juguete ha cambiado de tono. Ahora es azul marino, y recordemos que la niñera viste con frecuencia de ese color. Poco después,el artilugio volador toma la forma de Mary Poppins, quien es empujada de nuevo por el viento y desciende a tierra. El chakra conocido como «Tercer Ojo», Ajna, presenta siempre una tonalidad azul. Representa las fuerzas del Cosmos y sobre todo, el don de la «visión interior», es decir, la capacidad de ver lo que está al otro lado del velo «Maya». Descendiendo siempre del cielo a la tierra, Mary Poppins representa de forma simbólica el elemento catalizador de las fuerzas de arriba y las de abajo. Es decir, el tradicional Principio de Correspondencia hermético: «Como arriba, es abajo».
Y este principio de correspondencia, de unión entre lo de abajo y lo de arriba, es el motor de los libros de Mary Poppins. Un ejemplo más, entre tantos otros: en el capítulo «La noche libre», de la misma obra, los niños suben al cielo para asistir a un circo fantástico donde las estrellas, las constelaciones y la luna representan una función para el Sol. En cambio en Mary Poppins en la calle del Cerezo (1982), nos encontramos frente a una metáfora inversa. Esta vez son las estrellas las que bajan a la Tierra para disfrutar de sus frutos, especialmente de los procedentes de la calle del Cerezo. Tampoco podemos pasar por alto el hecho de que la familia Banks y Mary Poppins vivan en una calle llamada «cerezo», pues este fruto simboliza la espiritualidad, es decir, la sabiduría necesaria para evitar aferrarse a la materia, a Maya. Las cerezas simbolizan la inteligencia necesaria para lograrlo.
¿Qué es la realidad?
Pero hay algo más que llama poderosamente la atención en la historia. Es la actitud que muestra la niñera siempre que los niños le hacen preguntas sobre esas aventuras. Mary Poppins suele negar lo ocurrido y, con su acostumbrado mal humor, les amenaza con castigarlos si no dejan de hacer «preguntas estúpidas». ¿Por qué actúa así Mary Poppins? ¿Es acaso la imaginación de los niños la que «crea» todas estas aventuras?
Este dilema se plantea a lo largo de toda la obra: suceden cosas constantemente, pero incluso los niños no están nunca del todo seguros de lo que han visto y vivido. Cuando Mary Poppins se encuentra a solas con los hermanos pequeños de los niños, ocurren cosas interesantes. Ambos gemelos pueden comunicarse fácilmente con los pájaros, por ejemplo con un estornino. Anotemos que desde los tiempos más remotos, el lenguaje de los pájaros simboliza el conocimiento de Lo Oculto. En este caso, el ave les dice que cuando cumplan un año de edad, olvidarán que alguna vez ellos pudieron hablar con él. Uno de los niños, Anabel, se enfada, asegurando muy convencida que «nunca podrá olvidarse de lo que ella es». La curiosidad infantil se despierta y le preguntan de dónde viene, y el pájaro les responde: «Tierra y aire, fuego y agua. Vengo de la Oscuridad donde todas las cosas tienen su principio. Vengo del mar y de sus mareas. Vengo del cielo y de las estrellas, vengo del sol y de su resplandor» Los niños quieren saber por qué Mary Poppins, siendo «mayor», no se ha olvidado. El estornino les responde con lo que bien podría ser la clave de todo este embrollo: «Porque ella es diferente; es la Gran Excepción».
Mary Poppins hace que los niños sean capaces de conectarse a esa otra realidad que ella refleja, mucho más profunda y rica en matices. La niñera sería la fuente de donde emana la magia, su poder para recrear otras realidades y lograr que todos quienes la acompañan puedan conectarse a ellas. Pero entonces se nos plantea otro enigma: ¿qué es real y qué no es real? ¿Podemos contestar a esta pregunta?.
En una entrevista para The Paris Review (1982), se preguntó a Travers si Mary Poppins representa algo real o no. Ella contestó: «Mi maestro zen me dijo que todas las aventuras de Mary Poppins son, en esencia, historias zen». Con esta respuesta, Travers nos proporciona una clave para comprender que en esta historia, todos y cada uno de nosotros podemos observar exactamente lo que deseamos.
Todavía no podemos «ver». porque estamos «dormidos» en Maya e, incapaces de ver esa otra realidad, la llamamos magia. Acaso Mary Poppins represente esa Gran Excepción que decía el estornino, la de los seres humanos capaces de mantener en su vida adulta ese espíritu de la niñez. Adultos que rememoran todo aquello que veían y sentían de niños. Tal vez Mary Poppins sea la encarnación de ese espíritu puro e inocente al que todos deberíamos aspirar si es que realmente queremos convertirnos en alguien como ella, y poder al fin volar.
Como le dijo el Sol a Jane Banks: «¿Qué es verdad y qué no lo es? ¿Sabrías tú decírmelo, o sabría yo decírtelo a ti? Quizá sólo lleguemos a saber que basta con pensar una cosa para que sea verdadera».
Pamela L. Travers nació en Mayborough, Australia, en 1899, y murió en Londres en 1996. Comenzó su vida profesional como periodista y crítica literaria. Pero a lo que se dedicó con pasión toda su vida, fue al estudio de los mitos y tradiciones de todas las culturas del mundo. Travers fue una de las mejores folcloristas y mitólogas del siglo XX, aunque sólo conocida mundialmente como autora de Mary Poppins (1934), la enigmática niñera voladora.
Mary Poppins llega a casa de la familia Banks un buen día, empujada por el viento del Este. Y se marcha, otro buen día, meses después, con el viento del Oeste. Desde el principio, parece tener una enigmática afinidad con la naturaleza… Una simbiosis que se mantiene viva a lo largo de todo el relato. Curiosamente, el cumpleaños de Mary Poppins es el 31 de octubre, la Noche de Halloween. Según las tradiciones paganas de culto a la Madre Tierra, además de ser la noche de las brujas, es también una fiesta de la fertilidad donde se celebra la unión de la diosa y el dios, o sea, de la Tierra y del Cielo. Mary Poppins puede hablar el mismo idioma de los animales y entender lo que dicen los árboles, así como el lenguaje del sol y de las estrellas. Otro de sus poderes es su capacidad de ejercer un efecto hipnótico sobre las personas que la rodean, pues siempre que ella está cerca todos ríen y están de un humor inmejorable. Pero lo que más nos llama la atención es que el lugar de origen de Mary Poppins nunca es revelado. Lo único que sabemos es que siempre que regresa a casa de los Banks, viaja por el cielo, y cuando se marcha, lo hace también volando por los aires.
Para los pequeños, su niñera representa una luz en sus vidas. Con ella cerca, nada vuelve a ser lo mismo. Las salidas al parque se convierten en fascinantes viajes a los cuatro puntos cardinales del planeta, bailes con los animales del zoo, meriendas dentro de cuadros pintados en el suelo, visitas a los anárquicos parientes de la niñera, donde lo menos que puede sucederte es que vueles… Y siempre, se trata de increíbles aventuras dotadas de un surrealismo que parece ser muy real.
El lenguaje de los símbolos
Se pueden hacer dos lecturas completamente diferentes de las aventuras de Mary Poppins, Jane y Michael Banks. Es posible limitarse a la historia aparente de una mujer con poderes mágicos que cuida de los niños y con la cual éstos viven fascinantes aventuras. O bien podemos detenernos a examinar todos y cada uno de los elementos simbólicos que aparecen en estas correrías. Si así lo hacemos, en una nueva lectura vemos cómo aparece ante nuestros ojos una historia completamente diferente.
Por ejemplo, en la mayoría de estas raras aventuras,
ciertas estrellas y constelaciones descienden a la Tierra para relacionarse con los humanos. En el capítulo «Las compras de Navidades», Maia, la segunda estrella más brillante de la constelación de las Pléyades, baja a los conocidos almacenes Harrods de Londres para comprar regalos de Navidad a sus seis hermanas. ¿Por qué es precisamente Maia, y no Alcyone, Electra u otro astro cualquiera el que desciende a nuestro planeta? Entonces, debemos recordar que en los textos esotéricos orientales, existe un tipo de percepción denominada «Maya». Palabra que designa la ilusión similar a un velo que cubre al mundo captado a través de nuestros sentidos y que nos separa de lo verdaderamente real. Y por esto la estrella Maia desciende hasta nuestro mundo para recordarnos que todo cuanto percibimos es sólo una mínima parte de un conjunto mucho más vasto de realidades.
Los colores son reveladores de otro mensaje que se esconde entre las páginas de los libros. Y si, por ejemplo, relacionamos los colores con los chakras del cuerpo humano, podemos empezar a saber qué se oculta tras esta historia aparentemente sencilla.
Un ejemplo: en el primer capítulo de Mary Poppins vuelve (1935), los niños están jugando en el parque con una cometa verde y amarilla. En una de las ocasiones en que la lanzan al aire, la cometa, «que parecía mantener unidos a la tierra y al cielo», no quiere bajar. Por más que tiran de la cuerda, no pueden hacer que descienda hasta que, súbitamente, ésta se aproxima al suelo. Pero lo más curioso es que ese juguete ha cambiado de tono. Ahora es azul marino, y recordemos que la niñera viste con frecuencia de ese color. Poco después,el artilugio volador toma la forma de Mary Poppins, quien es empujada de nuevo por el viento y desciende a tierra. El chakra conocido como «Tercer Ojo», Ajna, presenta siempre una tonalidad azul. Representa las fuerzas del Cosmos y sobre todo, el don de la «visión interior», es decir, la capacidad de ver lo que está al otro lado del velo «Maya». Descendiendo siempre del cielo a la tierra, Mary Poppins representa de forma simbólica el elemento catalizador de las fuerzas de arriba y las de abajo. Es decir, el tradicional Principio de Correspondencia hermético: «Como arriba, es abajo».
Y este principio de correspondencia, de unión entre lo de abajo y lo de arriba, es el motor de los libros de Mary Poppins. Un ejemplo más, entre tantos otros: en el capítulo «La noche libre», de la misma obra, los niños suben al cielo para asistir a un circo fantástico donde las estrellas, las constelaciones y la luna representan una función para el Sol. En cambio en Mary Poppins en la calle del Cerezo (1982), nos encontramos frente a una metáfora inversa. Esta vez son las estrellas las que bajan a la Tierra para disfrutar de sus frutos, especialmente de los procedentes de la calle del Cerezo. Tampoco podemos pasar por alto el hecho de que la familia Banks y Mary Poppins vivan en una calle llamada «cerezo», pues este fruto simboliza la espiritualidad, es decir, la sabiduría necesaria para evitar aferrarse a la materia, a Maya. Las cerezas simbolizan la inteligencia necesaria para lograrlo.
¿Qué es la realidad?
Pero hay algo más que llama poderosamente la atención en la historia. Es la actitud que muestra la niñera siempre que los niños le hacen preguntas sobre esas aventuras. Mary Poppins suele negar lo ocurrido y, con su acostumbrado mal humor, les amenaza con castigarlos si no dejan de hacer «preguntas estúpidas». ¿Por qué actúa así Mary Poppins? ¿Es acaso la imaginación de los niños la que «crea» todas estas aventuras?
Este dilema se plantea a lo largo de toda la obra: suceden cosas constantemente, pero incluso los niños no están nunca del todo seguros de lo que han visto y vivido. Cuando Mary Poppins se encuentra a solas con los hermanos pequeños de los niños, ocurren cosas interesantes. Ambos gemelos pueden comunicarse fácilmente con los pájaros, por ejemplo con un estornino. Anotemos que desde los tiempos más remotos, el lenguaje de los pájaros simboliza el conocimiento de Lo Oculto. En este caso, el ave les dice que cuando cumplan un año de edad, olvidarán que alguna vez ellos pudieron hablar con él. Uno de los niños, Anabel, se enfada, asegurando muy convencida que «nunca podrá olvidarse de lo que ella es». La curiosidad infantil se despierta y le preguntan de dónde viene, y el pájaro les responde: «Tierra y aire, fuego y agua. Vengo de la Oscuridad donde todas las cosas tienen su principio. Vengo del mar y de sus mareas. Vengo del cielo y de las estrellas, vengo del sol y de su resplandor» Los niños quieren saber por qué Mary Poppins, siendo «mayor», no se ha olvidado. El estornino les responde con lo que bien podría ser la clave de todo este embrollo: «Porque ella es diferente; es la Gran Excepción».
Mary Poppins hace que los niños sean capaces de conectarse a esa otra realidad que ella refleja, mucho más profunda y rica en matices. La niñera sería la fuente de donde emana la magia, su poder para recrear otras realidades y lograr que todos quienes la acompañan puedan conectarse a ellas. Pero entonces se nos plantea otro enigma: ¿qué es real y qué no es real? ¿Podemos contestar a esta pregunta?.
En una entrevista para The Paris Review (1982), se preguntó a Travers si Mary Poppins representa algo real o no. Ella contestó: «Mi maestro zen me dijo que todas las aventuras de Mary Poppins son, en esencia, historias zen». Con esta respuesta, Travers nos proporciona una clave para comprender que en esta historia, todos y cada uno de nosotros podemos observar exactamente lo que deseamos.
Todavía no podemos «ver». porque estamos «dormidos» en Maya e, incapaces de ver esa otra realidad, la llamamos magia. Acaso Mary Poppins represente esa Gran Excepción que decía el estornino, la de los seres humanos capaces de mantener en su vida adulta ese espíritu de la niñez. Adultos que rememoran todo aquello que veían y sentían de niños. Tal vez Mary Poppins sea la encarnación de ese espíritu puro e inocente al que todos deberíamos aspirar si es que realmente queremos convertirnos en alguien como ella, y poder al fin volar.
Como le dijo el Sol a Jane Banks: «¿Qué es verdad y qué no lo es? ¿Sabrías tú decírmelo, o sabría yo decírtelo a ti? Quizá sólo lleguemos a saber que basta con pensar una cosa para que sea verdadera».
viernes, 20 de enero de 2012
El Sentimiento Del Amor
Si quieres ser feliz no necesitas hacer ningún tipo de esfuerzo; ni siquiera necesitas buena voluntad o buenos deseos, sino comprender con claridad de qué manera has sido “programado” exactamente. Primero, tu sociedad y tu cultura te han enseñado a creer que no puedes ser feliz sin determinadas personas o cosas (dinero, poder, éxito, aceptación, fama, amor, amistad, espiritualidad, Dios…).
Luego desarrollas instintivamente un especial apego a esa persona o cosa llegando a una servil dependencia emocional de ella, en conseguirla y en conservarla. Durante unos pocos y efímeros momentos el mundo cede a tus esfuerzos y se acomoda a tus deseos y gozos autores de una pasajera felicidad, que viene acompañada de un difuso temor a que, en cualquier momento, ese mundo de cosas y personas que con tanto esfuerzo has conseguido construir, escape a tu control y te llene de frustración, que es algo que, tarde o temprano, acaba por suceder.
A casi nadie le han enseñado que para ser auténticamente feliz una sola cosa es necesaria: desprogramarse, liberarse de esas ataduras, abrir los ojos y ver que de hecho es una creencia, una fantasía de tu mente.
Pasa revista a tus apegos y ataduras y dile a cada una: “en realidad no estoy apegado a ti en absoluto, tan sólo estoy engañándome a mí mismo creyendo que sin ti no puedo ser feliz”.
Debes escoger entre tu apego y tu libertad y felicidad. No puedes tener ambas cosas. No naciste con el objeto de tu apego, sino que brotó de una mentira que tu sociedad y tu cultura te han contado, o de una mentira que te has contado a ti mismo, que sin tal cosa o persona no puedes ser feliz. Si deseas estar plenamente vivo, debes adquirir y desarrollar el sentido de la perspectiva. La vida es infinitamente más grande que esa nimiedad a la que tu corazón se ha apegado.
Ninguna cosa o persona que no seas tú tiene el poder de hacerte feliz o desdichado, tú lo decides te aferres o no al objeto de tu apego.
Tu sociedad y tu cultura han recubierto tu mente con diversas capas y te han enseñado a no verlas siquiera, a refugiarte en el sueño y dejar que otros piensen por ti, y han conseguido abrumarte con el peso de una autoridad y una tradición intangible. Las capas son tus creencias, ideas, hábitos y tus apegos y miedos. Hay una serie de muros que rodean tu prisión, de forma que te resulta imposible evadirte de ella y entrar en contacto con toda la riqueza de vida y de amor que hay en el exterior.
Así pues, mira, observa, examina, explora… y tu mente se hará viva, eliminará su “grasa” y se tornará perspicaz, despierta y activa. Los muros de tu prisión se desplomarán, hasta que no quede piedra sobre piedra, y te verás agraciado con la visión nítida y sin obstáculos de las cosas tal como son, con la experiencia de la realidad.
La violencia de la naturaleza, que obedece a leyes universales, se manifiesta en los místicos que claman contra ideas y estructuras que se han instalado en sus respectivas culturas y sociedades, cuando el conocimiento más profundo de la realidad les hace detectar ciertos males que sus contemporáneos son incapaces de ver. Es esta violencia la que permite a la rosa florecer frente a tantas fuerzas hostiles. Y ante esta misma violencia, la rosa, al igual que el místico, sucumbirá dulcemente después de haber abierto sus pétalos al sol para vivir, con su frágil y tierna belleza, totalmente despreocupada de añadir un solo minuto a la vida que le ha sido asignada. Por eso vive hermosa y feliz como las aves del cielo y los lirios del campo, sin rastro alguno del desasosiego y la insatisfacción, la envidia, el ansia y la competitividad que caracterizan el mundo de los seres humanos, los cuales tratan de dirigir, forzar, controlar, en lugar de contentarse con florecer en el conocimiento, dejando todo cambio en manos de la poderosa fuerza de Dios que obra en la Naturaleza.
El “camino real” hacia el misticismo y la realidad no pasa por el mundo de las personas, sino por el mundo de las acciones emprendidas, por sí mismas, sin buscar ni siquiera indirectamente el éxito, la ganancia o la utilidad. Contrariamente a lo que suele creerse, la terapia para la falta de amor y la soledad no consiste en la compañía, sino en el contacto con la realidad. En el momento en que toques dicha realidad, sabrás lo que son la libertad y el amor respecto a las personas y, consiguientemente, la capacidad de amarlas. Esta realidad del amor es una actitud, una disposición de amor. Y este amor irradia entonces al exterior, hacia el mundo de las cosas y las personas.
La primera cualidad del amor es su carácter indiscriminado, no juzga lo exterior como bueno o malo.
La segunda es su gratuidad, da sin pedir nada a cambio, no cuando es un camuflaje de tu egoísmo.
La tercera es la falta de autoconsciencia, su espontaneidad. El amor disfruta de tal modo amando que no tiene la menor consciencia de sí mismo.
Y la cuarta es su libertad. En el momento en que entran en juego la coacción, el control o el conflicto, en ese mismo momento muere el amor.
¿Y qué es lo que te impide amar? Tus conceptos, tus categorías, tus prejuicios y proyecciones, tus necesidades y apegos, los “clichés” que tú mismo has elaborado a partir de tus propios condicionamientos y experiencias pasadas. “Ver” es la más ardua tarea que un ser humano puede emprernder, porque requiere una mente alerta y disciplinada, y algo más doloroso: liberarte del control que la sociedad ejerce sobre ti.
Ahora bien, una vez que has probado eso que llaman amor, sabrás que ningún precio es demasiado elevado y ningún sacrificio demasiado grande, cuando a cambio se puede obtener la única cosa en el mundo por la que merece la pena vivir.
El amor no es una relación. Es un estado del ser.
El amor existía antes que cualquier ser humano.
Tú no puedes hacer nada para conseguir el amor. Si comprendieses tus deberes, apegos, atracciones, obsesiones, predilecciones, inclinaciones, y si te desprendieses de todo eso, el amor aparecería.
Cuando el ojo está limpio, el resultado es la visión.
Cuando el corazón está limpio, el resultado es el amor.
Anthony de Mello.
Luego desarrollas instintivamente un especial apego a esa persona o cosa llegando a una servil dependencia emocional de ella, en conseguirla y en conservarla. Durante unos pocos y efímeros momentos el mundo cede a tus esfuerzos y se acomoda a tus deseos y gozos autores de una pasajera felicidad, que viene acompañada de un difuso temor a que, en cualquier momento, ese mundo de cosas y personas que con tanto esfuerzo has conseguido construir, escape a tu control y te llene de frustración, que es algo que, tarde o temprano, acaba por suceder.
A casi nadie le han enseñado que para ser auténticamente feliz una sola cosa es necesaria: desprogramarse, liberarse de esas ataduras, abrir los ojos y ver que de hecho es una creencia, una fantasía de tu mente.
Pasa revista a tus apegos y ataduras y dile a cada una: “en realidad no estoy apegado a ti en absoluto, tan sólo estoy engañándome a mí mismo creyendo que sin ti no puedo ser feliz”.
Debes escoger entre tu apego y tu libertad y felicidad. No puedes tener ambas cosas. No naciste con el objeto de tu apego, sino que brotó de una mentira que tu sociedad y tu cultura te han contado, o de una mentira que te has contado a ti mismo, que sin tal cosa o persona no puedes ser feliz. Si deseas estar plenamente vivo, debes adquirir y desarrollar el sentido de la perspectiva. La vida es infinitamente más grande que esa nimiedad a la que tu corazón se ha apegado.
Ninguna cosa o persona que no seas tú tiene el poder de hacerte feliz o desdichado, tú lo decides te aferres o no al objeto de tu apego.
Tu sociedad y tu cultura han recubierto tu mente con diversas capas y te han enseñado a no verlas siquiera, a refugiarte en el sueño y dejar que otros piensen por ti, y han conseguido abrumarte con el peso de una autoridad y una tradición intangible. Las capas son tus creencias, ideas, hábitos y tus apegos y miedos. Hay una serie de muros que rodean tu prisión, de forma que te resulta imposible evadirte de ella y entrar en contacto con toda la riqueza de vida y de amor que hay en el exterior.
Así pues, mira, observa, examina, explora… y tu mente se hará viva, eliminará su “grasa” y se tornará perspicaz, despierta y activa. Los muros de tu prisión se desplomarán, hasta que no quede piedra sobre piedra, y te verás agraciado con la visión nítida y sin obstáculos de las cosas tal como son, con la experiencia de la realidad.
La violencia de la naturaleza, que obedece a leyes universales, se manifiesta en los místicos que claman contra ideas y estructuras que se han instalado en sus respectivas culturas y sociedades, cuando el conocimiento más profundo de la realidad les hace detectar ciertos males que sus contemporáneos son incapaces de ver. Es esta violencia la que permite a la rosa florecer frente a tantas fuerzas hostiles. Y ante esta misma violencia, la rosa, al igual que el místico, sucumbirá dulcemente después de haber abierto sus pétalos al sol para vivir, con su frágil y tierna belleza, totalmente despreocupada de añadir un solo minuto a la vida que le ha sido asignada. Por eso vive hermosa y feliz como las aves del cielo y los lirios del campo, sin rastro alguno del desasosiego y la insatisfacción, la envidia, el ansia y la competitividad que caracterizan el mundo de los seres humanos, los cuales tratan de dirigir, forzar, controlar, en lugar de contentarse con florecer en el conocimiento, dejando todo cambio en manos de la poderosa fuerza de Dios que obra en la Naturaleza.
El “camino real” hacia el misticismo y la realidad no pasa por el mundo de las personas, sino por el mundo de las acciones emprendidas, por sí mismas, sin buscar ni siquiera indirectamente el éxito, la ganancia o la utilidad. Contrariamente a lo que suele creerse, la terapia para la falta de amor y la soledad no consiste en la compañía, sino en el contacto con la realidad. En el momento en que toques dicha realidad, sabrás lo que son la libertad y el amor respecto a las personas y, consiguientemente, la capacidad de amarlas. Esta realidad del amor es una actitud, una disposición de amor. Y este amor irradia entonces al exterior, hacia el mundo de las cosas y las personas.
La primera cualidad del amor es su carácter indiscriminado, no juzga lo exterior como bueno o malo.
La segunda es su gratuidad, da sin pedir nada a cambio, no cuando es un camuflaje de tu egoísmo.
La tercera es la falta de autoconsciencia, su espontaneidad. El amor disfruta de tal modo amando que no tiene la menor consciencia de sí mismo.
Y la cuarta es su libertad. En el momento en que entran en juego la coacción, el control o el conflicto, en ese mismo momento muere el amor.
¿Y qué es lo que te impide amar? Tus conceptos, tus categorías, tus prejuicios y proyecciones, tus necesidades y apegos, los “clichés” que tú mismo has elaborado a partir de tus propios condicionamientos y experiencias pasadas. “Ver” es la más ardua tarea que un ser humano puede emprernder, porque requiere una mente alerta y disciplinada, y algo más doloroso: liberarte del control que la sociedad ejerce sobre ti.
Ahora bien, una vez que has probado eso que llaman amor, sabrás que ningún precio es demasiado elevado y ningún sacrificio demasiado grande, cuando a cambio se puede obtener la única cosa en el mundo por la que merece la pena vivir.
El amor no es una relación. Es un estado del ser.
El amor existía antes que cualquier ser humano.
Tú no puedes hacer nada para conseguir el amor. Si comprendieses tus deberes, apegos, atracciones, obsesiones, predilecciones, inclinaciones, y si te desprendieses de todo eso, el amor aparecería.
Cuando el ojo está limpio, el resultado es la visión.
Cuando el corazón está limpio, el resultado es el amor.
Anthony de Mello.
miércoles, 18 de enero de 2012
| Imaginación o imaginación consciente ? | Es el primer escalón de la Iniciación, desarrollando dicha facultad, se puede recordar las vidas anteriores y comprobar los postulados Gnósticos. Es la misma Clarividencia. Es el translucido del Alma. Para lograr la imaginación, es necesario lograr concentrar el pensamiento en una sola cosa. Para alcanzar el conocimiento imaginativo es necesario aprender a concentrarse y saber meditar. En la Imaginación se refleja el firmamento, los misterios de la Vida y de la Muerte, el Ser, lo Real y para el Sabio, imaginar es ver. |
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