miércoles, 15 de junio de 2016

Hay tantos valores y tanta enseñanza que hemos ido perdiendo en nuestra llamada evolución que el ser humano busca desesperadamente, la esencia de la vida, nuestra función en ella y la espiritualidad que nos daba la  paz y el entendimiento de las cosas.
Nuestros ancestros tenían un contacto directo con la esencia de la vida, sabiduría para estar en equilibrio con la misma y unos valores que hoy en día se han perdido en nuestro llamado avance.

Hay muchos legados que los antepasados nos han ido transmitiendo y que no hemos sabido aprovechar dichos recursos sabios. Uno de ellos ha sido el legado de los indios.



Estos primitivos norteamericanos han poseído grandes riquezas en recursos humanos y espirituales. Sin embargo todo eso ha sido consciente y activamente destruido por una civilización que está desequilibrada, precisamente porque ha perdido aquellos valores por los que el indio vivía.
Al desatender o negar el legado espiritual que nos han dejado, hemos contribuido a su empobrecimiento y los hemos privado de la posibilidad de enriquecimiento interior que necesitamos desesperadamente.
 
En la época de los primeros contactos entre europeos y aborígenes americanos, el indio fue descrito, bien como un salvaje brutal, bien como un inocente hijo de la naturaleza. En aras de la verdad, no fue ni lo uno ni lo otro; adentrémonos en su profunda y rica espiritualidad y descubriremos parte de su lejana identidad.
Una descripción objetiva de los ritos religiosos, las costumbres sociales o los accesorios rituales pueden ayudarnos a catalogar y deducir ciertas conclusiones, pero ese tratamiento no puede dar una idea de ese sentido de espiritualidad que muchos de los indios conocían y expresaban en todas las facetas de su cultura.
 
Debemos ir más lejos de la pura descripción y catalogar en nuestra búsqueda el espíritu de este pueblo en su aspecto más profundo.
Como ha dicho Frithjof Schuan, con una profunda comprensión del indio norteamericano, “la fascinante combinación del heroísmo combativo y estoico, y del porte sacerdotal, conferían al indio de las praderas una suerte de majestad, a la vez aquilina y solar, de donde esa belleza poderosamente original e insustituible, contribuye a su prestigio de guerrero y de mártir”.
Sin duda a veces ocurre que nuestro desconocimiento de sus formas simbólicas unido a nuestro etnocentrismo nos hace plantearnos serias dudas acerca de si los indios americanos poseían lo que nosotros llamamos una “civilización”, o de si estaban lo bastante evolucionados como para rendir culto a un Ser Supremo.
 
Debido a la importancia excesiva que damos a la actividad mental, tendemos a pensar que el indio, que no tiene ningún lenguaje escrito, adolece de algo vital para su desenvolvimiento. Esta carencia nos ha impedido comprender la integridad y profundidad de su sabiduría, que representa en el indio un tipo de participación espiritual muy eficaz, en el que las ideas y valores esenciales, reflejados por un mundo de formas y símbolos, son espontáneamente vividos.
 
Otra de las barreras que impiden nuestra comprensión es nuestro prejuicio fuertemente arraigado contra el estilo de vida nómada que seguían muchos grupos indios. La cultura de tipo nómada ofrece valiosas lecciones al hombre industrial contemporáneo, el cual está en peligro de ser aplastado por el peso de su propia civilización, ya que a menudo sacrifica los valores vitales más profundos y llenos de sentido al identificarse con una serie interminable de banalidades.
 
Pero nadie más apropiado que los propios indios norteamericanos para ofrecernos el sentido de su especial forma de vida. Escuchémoslos, bebamos lo que dicen, llenémonos de sus palabras y descubriremos a través de ellas su hermoso y mágico legado. “Para nosotros lo espiritual y lo físico son uno. Lejos de las dicotomías occidentales entre Dios y la Humanidad, Dios y la Naturaleza, la Naturaleza y la Humanidad, nosotros estamos junto a la Madre Tierra, por la intimidad y el calor del corazón. Nosotros sabemos que por pertenecer a nuestra Sagrada Madre Tierra, somos también Sagrados. Conformarse a las Viejas Costumbres, significa vivir con el sentido de lo sagrado, mantenerse y andar derecho, respetar a nuestros hermanos y hermanas de diferentes naciones y especies. Es abrirnos como el aire, como el cielo, a fin de conocer las montañas, las aguas, los vientos, las luces del cielo, las plantas y los animales. Todo lo que nos da el Gran Espíritu es sagrado; la vida, la muerte, la pena, la alegría, el hambre, la paz, la cólera, el crecimiento, para vivir en armonía con la tierra y con la vida. Toda nuestra existencia está hecha de reverencia. Nuestros rituales renuevan la armonía sagrada que hay en nosotros; cada uno de nuestros actos, comer, dormir, respirar, amar, es una ceremonia que recuerda nuestra dependencia de la Madre Tierra y nuestro parentesco con todos sus hijos.
 
La muerte forma parte de la vida, y toda vida nace de la muerte. Nosotros matamos y morimos con la conciencia de lo Sagrado y el respeto por lo Sagrado; cuando hemos de matar animales y plantas se hace con reverencia, respeto, gratitud y amor, y con la conciencia de que les pagaremos con nuestros propios cuerpos. Nuestros cuerpos no son nuestros, sino de la Madre Tierra; ella nos permite vivir gracias a otros hijos suyos. Al morir nuestros cuerpos vuelven a nuestra Madre y a sus hijos, que nos han prestado la vida, y nuestros espíritus se funden en la corriente de conciencia, como una ola que refluye hacia el río. Todos los seres vivos se pertenecen mutuamente, pues no somos seres separados. No hay muerte, sólo transformación. Ser consciente de la existencia es Sagrado; nuestra conciencia reflexiona sobre sí misma; las palabras no son dadas, el verbo ha de ser tratado con respeto, si no su poder se vuelve incontrolado y obra para el mal. Mentir es impensable según las Viejas Costumbres, las personas que no respetan a las palabras permiten que éstas creen mundos que los encierran y en los que viven permanentemente. La palabra es como el cristal que concentra el rayo de luz, yo oriento el cristal hacia alguna cosa y a través de él podéis ver lo que señalo.
Pueblo mío, he hablado”.
Este viejo místico y guerrero dejó reflejada a través de estas bellas y sencillas palabras la comprensión profunda de una Verdad atemporal y eterna.
No nos detengamos, sigamos buscando y hallaremos, en las palabras de otro viejo Jefe indio, brotar, como un torrente lleno de pura agua cristalina, el conocimiento del gran Misterio de la Vida.
 
“Habéis visto que todo lo que hace el indio lo hace en un círculo, y esto es así porque el Poder del Mundo siempre actúa en círculos, y todas las cosas tienden a ser redondas. En los días de antaño, cuando éramos un pueblo fuerte y feliz, todo nuestro poder nos venía del círculo sagrado de la nación, y en tanto el círculo no se rompió, el pueblo floreció. El árbol florido era el centro vivo del círculo, y el círculo de las cuatro direcciones lo nutría. El Este daba la paz y la luz, el Sur daba el calor, el Oeste daba la lluvia, y el Norte con su viento frío y potente, daba la fuerza y la resistencia. Todo lo que hace el poder del mundo se hace en un círculo. El cielo es circular, la tierra también, y las estrellas son redondas; el viento en su fuerza máxima se arremolina, los pájaros hacen sus nidos en forma de círculos. El Sol sale y se pone en un círculo, la Luna hace lo mismo, y ambos son redondos. Incluso las estaciones, con sus cambios, forman un círculo y siempre regresan a donde estaban. La vida del hombre es un círculo de infancia a infancia, y así en todas las cosas en que se mueve el poder.
 
 
Nuestros tipis eran circulares como los nidos de los pájaros y estaban siempre dispuestos en círculo, el círculo de la nación, un nido hecho de muchos nidos en el que el Gran Espíritu quería que cobijásemos a nuestros hijos.
Nosotros consideramos a todos los seres creados como algo Sagrado e importante, pues todo tiene un “Wochangi” o influjo, que puede sernos comunicado y mediante el cual podemos obtener un poco más de comprensión si estamos atentos.
 
Debemos comprender bien que todas las cosas son obra del Gran Espíritu, debemos saber que El está en toda cosa; en los árboles, las hierbas, los ríos, las montañas, los animales, y todos los seres vivos. Y lo que es más importante, debemos comprender que El está también más allá de todas las cosas, y de todos esos seres.
La Paz, entra en las almas de los hombres, cuando ellos se dan cuenta de su relación, su unidad con el Universo, y todos sus poderes, y cuando se dan cuenta de que en el centro del Universo mora el Gran Espíritu, y que este centro está realmente en todas partes, está dentro de cada uno de nosotros”. (Alce Negro)
En una de sus últimas cartas, Alce Negro relata con nostalgia y tristeza:
“Cuando yo era un muchacho, el país era muy bello, a lo largo de los ríos había zonas boscosas en las que crecían todo tipo de árboles. Y debajo de ellos crecían muchas buenas hierbas y plantas floridas. Tanto en los bosques como en las praderas podía ver los rastros de muchas clases de animales, y oír los alegres cantos de los pájaros.
Cuando caminaba en medio del campo podía ver muchas formas de vida, hermosas criaturas vivientes que el Gran Espíritu había puesto allí, y éstas volaban, andaban, saltaban, corrían por todas partes, cada una a su manera. Pero ahora la faz de la tierra está cambiada y triste. Los seres vivientes se han ido. Veo la tierra desolada y sufro una tristeza indecible. A veces me despierto en medio de la noche y siento como si fuera a ahogarme, por la presión de este atroz sentimiento de soledad.
Con lágrimas en los ojos, ¡Oh Gran Espíritu!, con lágrimas en los ojos he de decir ahora que el árbol nunca floreció.
Heme aquí como un viejo miserable, he fracasado y no he hecho nada. Aquí en el centro del mundo, adonde me llevaste cuando era joven y donde me enseñaste; aquí estoy en la ancianidad, y el árbol se ha secado, Abuelo, Abuelo mío.
Una vez más, acaso la última en esta tierra, recuerdo la gran visión que me enviaste. Tal vez viva todavía alguna raicilla del árbol sagrado; nútrela, pues, para que se cubra de hojas y flores y se llene de pájaros cantores. Escúchame, no por mí, sino por mi pueblo, soy viejo. Escúchame a fin de que mi gente pueda entrar de nuevo en el círculo sagrado y halle el buen camino, el árbol protector”.
 
 
 
Gracias a hombres como Alce Negro, Pequeño Guerrero, Gayle High Pine y otros, podemos comprender la sabiduría de estos pueblos, su sentido mágico, su profunda mística, su elevada espiritualidad.
El notable desarrollo espiritual que se encuentra entre muchas de las tribus de las praderas, deriva no sólo de su estrecho contacto con la Naturaleza, sino también de una participación rigurosa en una gran multitud de ritos y símbolos de origen sobrenatural o mágico.
Mediante su participación en estos ritos, que han sido fielmente transmitidos de generación en generación, el indio llegaba a conocer, comprender y luego buscar esos valores reflejados en el gran espejo de la Naturaleza. Lejos de ser simples “hijos de la Naturaleza”, los indios presentaban dinámicas personalidades de gran fuerza, coraje e inteligencia, y a menudo pasaban por intensos sacrificios para llegar a ser lo que fueron y para conservar lo que en un tiempo tuvieron.
Para ellos, todo verdadero progreso espiritual comprendía tres etapas en las que cada una de ellas se realiza sucesivamente y luego es integrada en la etapa siguiente, de modo que fundamentalmente son una sola en la persona que alcanzó la meta final. Pueden emplearse distintas palabras para designar a estas etapas, pero esencialmente constituyen la Purificación, la Perfección y la Unión.
Estas tres etapas eran conquistadas y adquiridas a través de sus ritos y ceremonias y a través del sentido mágico de sus vidas.
 
Todas las grandes religiones dan fe de que el hombre no está sujeto a error más grande que el creer que su yo real no es más que su cuerpo o su mente.
Sólo mediante disciplinas tradicionales, como las de los indios de las praderas, puede el hombre disipar esta ilusión, la mayor de todas.
 
El modelo de las tres etapas del desarrollo espiritual puede reconocerse, en una forma u otra, en los métodos de todas las grandes religiones del mundo; es evidente que el indio americano, o al menos el indio de las praderas, poseía también este modelo triple de realización.
 
 
 
Si todavía no se ha reconocido plenamente esta espiritualidad entre los indios, es debido en parte a un problema de comunicación, puesto que sus concepciones a menudo se expresaban mediante formas simbólicas que nos son ajenas.
Si somos capaces de comprender los profundos valores que conforman el legado espiritual de los indios de Norteamérica, podremos asignarles el lugar que en justicia les corresponde entre las grandes Tradiciones de la Humanidad.
Volvamos a recuperar todo lo que engrandece al humano.
 

viernes, 1 de abril de 2016

TIEMPO

Ser libre del tiempo es ser libre de la necesidad psicológica del pasado para su identidad y del futuro para su realización.

 Representa la transformación más profunda de la conciencia que usted pueda imaginar.
En algunos casos raros, este cambio en la conciencia ocurre dramática y radicalmente, de una vez por todas. Cuando ocurre, generalmente viene por medio de una rendición total en medio de sufrimiento intenso.

 La mayor parte de las personas, sin embargo, tiene que trabajar en ello.
Cuando usted ha tenido los primeros atisbos del estado intemporal de conciencia, comienza a avanzar y retroceder entre las dimensiones del tiempo y la presencia.

 Primero se vuelve consciente de cuán raramente su atención está realmente en el Ahora.
Pero saber que no está presente es un gran éxito: este conocimiento es presencia, incluso si inicialmente sólo dura un par de segundos del tiempo del reloj y se pierde de nuevo.

Después, con frecuencia creciente, usted escoge tener la ATENCIÓN de su conciencia en el presente, más que en el pasado o en el futuro. Y cada vez que se da cuenta de que había perdido el Ahora, puede permanecer en él, no por un par de segundos sino por periodos más largos de tiempo.

Así que antes de estar establecido firmemente en el estado de presencia, es decir antes de ser completamente consciente, usted fluctúa por un tiempo entre la conciencia y la inconsciencia, entre el estado de presencia y el de identificación con la mente.

La mayoría de los seres humanos alternan, no entre conciencia e inconsciencia sino sólo entre distintos niveles de inconsciencia.
Eckhart Tolle

miércoles, 23 de diciembre de 2015

OS DESEO LO MEJOR Y QUE LA FUERZA OS ACOMPAÑE

                                                  FELICES FIESTAS



NAVIDAD MAGICA Y SUS PLANTAS

EL MUÉRDAGO Y EL ACEBO 

 Eran parte de los druidas plantas sagradas, sobre todo el muérdago, cuya recolección era todo un ritual y tenía una fuerte relación con los dioses y la inmortalidad. 

El muérdago, estrechamente ligado al roble el árbol jefe para los celtas, era una planta protectora contra todo hechizo negativo, enfermedades y contra el rayo.
 Por lo que se consideraba al muérdago una planta que protegía ante todo tipo de inconvenientes.

La costumbre de colgar ramas de esta planta cerca de la puerta previene contra las fuerzas malignas, al igual que regalar una rama, es un acto que refuerza su poder de protección sobre la persona que lo recibe. Sus bayas (que son venenosas), se emplean para realizar hechizos de amor y confeccionar un saquito de ramas y hojas puestas bajo la almohada, ayudan a conciliar el sueño y evitan los malas pesadillas.

El muérdago (Viscum album), es en realidad un arbolillo  de hojas siempre verdes  y  se ha utilizado como medicina antiveneno y para aumentar la fecundidad. Actualmente su aplicación terapéutica , ayuda a la circulación de la sangre y actúa contra la arteriosclerosis. Al parecer tiene efectos  antitumorales, por lo que su investigación es muy importante.

EL ACEBO

El acebo es otra planta protectora especialmente sagrada durante el Solsticio de Invierno. Lo de utilizar acebo como decoración en estas fechas de celebración es similar a la del muérdago, proteger de todo mal el hogar y las personas que habitan en él.

También tiene un fuerte simbolismo de combate contra las energías que nos amenazan.

Protege de los rayos y con su madera puede hacerse varitas y bastones sagrados, si se colocan ramitas sobre la puerta actúa como defensor mágico e impide el acceso a las personas o situaciones que puedan ser perjudiciales.

El acebo (Llex aquifolium), se utiliza en los tratamientos de esencias florales de Bach para aquellas personas que son extremadamente celosas, rencorosas.

Los celtas asignaron a esta planta la protección del dios heroico Cúchulainn, debido al cálido simbolismo de heroísmo y fuerza vital del acebo, que con sus bayas obtuvo el puesto de honor entre las plantas celtas por su gran valor ritual para los druidas. 

sábado, 19 de septiembre de 2015

ESOTERISMO JUEGO DE LA OCA

CUANTAS VECES HAS JUGADO CON EL TABLERO DEL JUEGO DE LA OCA???

Muchas veces tenemos cosas que hemos utilizado sin darle ningún significado y detrás de nuestros antepasados que nos van pasando sus experiencias de generación en generación, hay encriptados muchos secretos que no sabemos descifrar.

Tiene mucha relación con el CAMINO DE SANTIAGO.


Seguro que en algún momento, has oído que tiene relación con los TEMPLARIOS.

En el antiguo Egipto, la oca representaba la encarnación del dios de la tierra, Geb, y era a su vez, la máxima representante del mundo de las aves. El dios Geb, era considerado el soporte físico del mundo, era símbolo de fertilidad y vida y a la tierra se le llamaba la casa de Geb. En el mundo del símbolo, todo es analógico. El ser humano, a través del símbolo, trata de representar en lo físico mediante analogías, lo comprendido del mundo no físico o espiritual.

- Veamos alguna de las razones por las que la Oca es elegida como icono de la encarnación del dios de la tierra:

- Su pata es palmípeda con tres dedos unidos por una membrana, proporcionándonos la idea de la trinidad donde los opuestos se equilibran, “tres dedos distintos, una sola pata verdadera”. El color de la Oca es habitualmente blanco. (Símbolo de pureza). Anda por la tierra, nada y vuela, es un ave migratoria (busca el sol). Por tanto, representa a la vez, la tierra el agua y el aire, en definitiva posee los aspectos femeninos de la divinidad y se traslada en pos del sol (fuego). En síntesis, la oca representa la sabiduría de lo femenino. (Pistis Sophía).

- El tablero es un recorrido en espiral con 63 casillas. La espiral, expresa geométricamente el ascenso o el descenso, con lo cual nos habla del descenso de la divinidad hasta el hombre y el ascenso del hombre hasta Dios.

- El número 63 reducido a la unidad, es un 9 (6+3) y el 9 simboliza el final de ciclo.

- Las ocas o sabidurías, se distribuyen a lo largo de la espiral, en intervalos de 5-4. El número 4 representa el mundo físico sin consciencia (cuatro elementos, cuatro polos etc.)

- El número 5 simboliza la consciencia despierta en lo físico (el quinto elemento, la quintaesencia etc.). Podemos deducir por tanto, que las ocas 5,14 (1+4), 23 (2+3) etc... Son la sabiduría con conocimiento, la sabiduría despierta y que las situadas en las casillas 9, 18 (1+8) 27 (2+7) etc. Representan la sabiduría de la naturaleza no consciente, la sabiduría de la “Madre”.

- Cada dos ocas, se cierra un ciclo de un total de 7 ciclos (7x9 = 63). Los 7 escalones de la evolución, el número del hombre realizado y dueño de su propia creación. Es fácil comprender que al conectar con la sabiduría, damos un salto cualitativo de oca, a oca y seguimos jugando.

- La misión del ser humano, es la de ser puente entre el Cielo y la Tierra y para ello ha de fluir con el espíritu. Por este motivo, en la casilla nº 6, número representativo del amor, de la unión de los dos caminos, del matrimonio de ambos hemisferios cerebrales, nos encontramos con un puente y al permitirnos fluir con la corriente de sus aguas, somos arrastrados al puente de la casilla 12 y tras haber realizado los 12 hercúleos trabajos, trascendido así los 12 aspectos zodiacales de la personalidad humana, somos arrastrados mansamente a la casilla nº 13, número que representa la muerte renovadora, la muerte del temor, la muerte del ego negativo.

- Como para desenmascarar el simbolismo de cada número y de cada casilla, necesitaríamos más espacio que el que nos permite el presente artículo, pasaremos de puntillas por las casillas más significativas, confiando en que con las claves apuntadas y tu sabiduría sabrás encontrar lo que falta.

- En el camino, hay momentos para la acción y momentos para la meditación y el descanso, de ahí que en la posada nos detengamos dos turnos sin tirar en la casilla 19.

- Todo caminante acabará el camino, todos llegarán, ninguno se perderá, todo es cuestión de tiempo, más o menos tiradas, avances y retrocesos, más o menos dolor pero la promesa es que todos llegaremos, nos lo garantizan los dados que suman 8, número de la Justicia Divina, casillas 26 (2+6) y 53 (5+3)

- Si en algún momento la vida te puede y caes en el pozo de la casilla 31, otro hermano vendrá a ayudarte a salir y a este hermano le ayudará otro y así sucesivamente completando la cadena.

- La vida es un laberinto como el de la casilla 42, muchos caminos posibles, pero solo uno conduce a la salida, el tuyo, el que te indica tu corazón y entiende tu mente, para armonizar ambos, estarás 2 turnos sin tirar. (4+2 = 6).

- Cuando no confías en ti y decides creer a otros antes que a ti mismo y prefieres que la responsabilidad sea de los demás antes que tuya, pierdes la libertad y por eso caes preso en la casilla 52 (antítesis del 7) y deberás encontrar tu trinidad para salir de la prisión, para ello estarás tres turnos sin jugar.

- Puedes estar tranquilo si te sorprende la muerte física de la casilla 58 (8+5 =13) antes de completar tu camino, pues el Gran Juego de la vida te permite volver a empezar con un nuevo cuerpo.

- Va a ser verdad que el juego de la oca y el camino de Santiago hablan del mismo camino. Va a ser verdad que es esotérico, puesto que el camino que describe es el viaje a tu interior.

- También va a ser cierto que esconde claves cabalísticas y que encierra los conocimientos de los Caballeros Templarios, conocimientos adquiridos bajo el Templo de Salomón. El rey Salomón, máximo representante de la sabiduría hebrea, sabiduría legada a su pueblo por Moisés, el cual la encontró en Egipto.

- Sobre todo va a ser verdad que es el plano de un oculto un tesoro, el de tu realización espiritual.

- ¿De dónde salió el juego de la oca?

- De allí de donde sigue estando, de la sabiduría perenne, de Pistis Sophía, cuyo nombre significa: La fuerza mágica de la sabiduría.

Las culturas celtas y preceltas, mantenían un símbolo sagrado, para sus cofradías y hermandades: la oca o el ganso, representadas por la simbología de la pata de la oca,que al caminar, deja impresa una marca muy semejante al tridente de Poseidón, que fue determinativo de todas aquellas culturas atlantes. El Camino de las Estrellas coincide con el Camino de la Oca y la Concha.
Cuando los primeros cristianos comienzan a peregrinar a Santiago, se encuentran con que los pobladores del Camino, tienen profundas tradiciones y hablan de un Camino de las Ocas o de las Estrellas y de un Campo de las Estrellas, al cual se llega por un laberinto que es necesario recorrer para renovarse por dentro. Estas vivencias son imposibles de arrancar; y lo que hacen es cristianizarlas. Las Ordenes, que se van a encargar de cristianizarlas, son principalmente: Cluny, Cister y la del Temple, que a partir del Siglo X, se encarga de las construcciones, que son dotadas de una simbología en consonancia con el cristianismo.
Es así, como esos antiguos símbolos: la estrella, la concha, la pata de oca, el cuervo, el lobo, el perro, se adoptan como símbolos cristianos y se incorporan a la peregrinación cristiana.
Si superponemos dos patas de la Oca, una hacia arriba y otra hacia abajo, obtenemos la X y la barra que la corta verticalmente, obteniendo la X y con la P (Ji y Ro: iniciales del nombre de Cristo).

La oca sabiduría sagrada???

Antiguamente, las Ocas eran las guardianes de las casas, alertando de la presencia de intrusos, con el escandaloso ruido que producían.
Las Ocas, fueron consideradas el paradigma de la Sabiduría Sagrada. Se basaba en la creencia de que las Ocas, Gansos o Ánsares, eran las guías sagradas, enviadas para aconsejar a los Humanos.
El cisne es un ave simbólica del esoterismo y ha sido utilizada a menudo por los escritores espiritualistas de Oriente y Occidente. Los orientales, llamaban al cisne sagrado "Hamsa", que está relacionado directamente con el dios creador Brama, siendo éste "Hamsa-Vâhana" o "Vehículo del Cisne".
Para aquellos que desean liberarse, el camino del iniciado-cisne, es una senda segura de evolución hacia la luz.El Ayo, Pedagogo o Maestro era conocido como el Ganso. El Maestro Jars significa: el ánsar que enseña, Jakin (vasco) significa: el más sabio.

Recorrido de las ocas salvajes.

Las Ocas Salvajes, tienen recorridos migratorios estacionales y estables y definieron los llamados Caminos de la Ocas. Estos recorridos, coinciden con el Camino a Santiago o Camino de las Estrellas.
¿Cabe preguntarnos si las migraciones de las Ocas, marcaron un camino que seguía la Vía Láctea o Camino de las Estrellas y los Peregrinos lo usaron como guía para llegar a Santiago.?
Parece lógico pensar, que los peregrinos, seguían las indicaciones naturales para guiarse hasta Santiago, siguiendo de día el Camino de las Ocas y de noche el Camino de las Estrellas
Los antiguos peregrinos, no disponían de Mapas ni Guías y se movían en un mundo hostil, marcado por la existencia de: múltiples reinos, señores feudales, diferentes idiomas, religiones y costumbres, basando su peregrinación en el auxilio de: Iglesias, Monasterios y Refugios. La información oral, transmitida se basaba en puntos de referencia, que tenían que ser localizados y en el recorrido a través de unas sendas señalizadas por elementos astronómicos, geográficos o migratorios : Camino de las Ocas, Camino de las Estrellas....
A lo largo del Camino, es frecuente, encontrar el símbolo de la Pata de la Oca. Se supone, que era uno de los símbolos usados por los Maestros Constructores de la Iglesias y Catedrales.

Uno de los lugares del camino con gran relación del juego.

En el recorrido del Camino de Santiago hay dos zonas, en las que persisten poblaciones con nombre de : Oca, Ganso, Ansar, Jar ...

La zona riojana de Villafranca Montes de Oca.
La zona Berciana desde El Ganso hasta Vega de Valcarcel

Relación juego y camino.

El Juego de la Oca, se basa en una Espiral o Caracol, dividido en 63 casillas. La Pata de la Oca y el Caracol eran los símbolos de los "Compañeros Constructores", que levantaban las iglesias de estilo Románico, siendo las mas bellas y esotéricas, las encargadas por los Templarios. Cada una de las Casillas en que esta dividido el Juego de la Oca, guarda una relación con las Etapas del Camino de Santiago.

El juego de la Oca, era memorizado y ejercitado, de forma que no se olvidase, convirtiéndose en la Guía del Camino para los Iniciados, de forma que cada casilla marcaba una etapa y su inicio y final se reconocía por los Rótulos que dejaban los Maestros Constructores como marcas.
Los Templarios, tenían prohibido por sus Reglas, los juegos de Dados y Ajedrez. El Juego de la Oca, no era un Juego para los Templarios, era una Guía, la Guía del Camino de Santiago, que convirtieron en Juego, para los no Iniciados.
En el Camino a Santiago, hemos tenido en cuenta esa relación, para el diseño de las Etapas.

Simbolos

pata oca
 
ocas
tridente (como la pata de la oca)

doble tridente